jueves, 21 de junio de 2007

CHOCRISTO-PAUL KRAMM.


Ha muerto Choclito, atropellado por un jeep de placa argentina
Mientras dormía en “la calle de las babosas”
A son de rumbas y tecnos fuera del café “Export”,
No había “una” inyección letal en todo el pueblo
Para aminorar su sufrimiento,
Menos dolor el canicidio municipal (toco madera guascho!).

Era un chicuelo, no comía mucho
No crecería más,
Pensé en que más era un grano de choclo,
Que para mover la cola sacudía el cuerpecito entero.

Yo no vi cuando Choclito fue atropellado,
se perdió de la casa la noche anterior; murió al cambio de turno;
dormía la siesta que lo dejó bajo las ruedas que le quitaron la vida.

Un perro más un perro menos, y los anteojos del conductor argentino
(qué lo parió!);
ya murió ya Choclito, ya se lo llevaron quizás a qué basural
mientras hay otros que mereciéndolo siguen vivos,
caminando de aquí para allá o conduciendo jeeps, sin mucho número,
a dos patas sin posible gracia.

II

“Choclito no ha muerto ná” -me equivoqué por ser sólo receptor de
malas nuevas-, ha resucitado
(de entre los perros muertos);
Apareció en la resaca de esta mañana fuera de la puerta;
Una pata trasera le baila, cuelga como un nervio muerto,
Pero su cola se agitaba feliz de vernos.

Ha resucitado al quinto día,
Ha vuelto con una correa roja con un cascabel
que no suena en su cuello,
Alguien le ha cuidado anónimamente
Y ahora pienso si es que hubiese habido una inyección letal en el
Pueblo.
Yo no vi cuando atropellaron a Choclito,
No vi al argentino terror del volante a bajas velocidades,
Sólo lo vi resucitado, alegre y vivificado
-no ladra mucho-
estoy pensando en cambiarle su nombre por “Chocristo”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

MARAVILLOSO...MARAVILLOSO...